Tecnología de conducción ósea: Cómo funciona y dónde se utiliza

La «conducción ósea» suena un poco espeluznante, y es una primera impresión justa dado que funciona enviando vibraciones sonoras a través de los huesos de su cabeza. Sin embargo, por extraño que sea el pensamiento, se está aplicando de forma lo suficientemente genial como para que cualquier hiperconciencia residual de sus propios huesos no dure demasiado tiempo.

Aunque la tecnología de conducción ósea existe desde hace tiempo, sobre todo en los audífonos y en las tecnologías industriales especializadas, los auriculares basados en ella (¡los auriculares óseos!) también están empezando a despegar y, por si no fuera ya suficientemente ciencia ficción, también puede conseguir dispositivos que convierten su dedo en un altavoz de teléfono.

¿Cómo funciona la conducción ósea?

Los seres humanos suelen obtener las ondas sonoras del aire. El trayecto de un sonido desde el aire hasta su cerebro es así:

  • El sonido llega a su oído externo, que lo recoge y lo canaliza hacia su oído medio.
  • Su tímpano toma las vibraciones de las ondas sonoras y las amplifica.
  • Conectados al tímpano hay tres pequeños huesos, llamados huesecillos. Éstos envían las vibraciones a una porción del oído interno con forma de espiral llamada cóclea.
  • La cóclea es donde ocurre la verdadera magia: convierte las vibraciones en señales eléctricas, un formato que nuestro cerebro puede entender.
  • Estos impulsos nerviosos se envían a lo largo del nervio auditivo para su procesamiento cerebral.

La conducción ósea se salta los tres primeros pasos y va directamente a su cóclea. Como las vibraciones ya están en sus huesos, no pasan por el oído externo y medio en absoluto. No obstante, su cóclea aún puede recogerlas y convertirlas, enviando una secuencia similar (¡pero no idéntica!) de impulsos nerviosos. Es como cocinar pasta seca de una caja en lugar de hacer la suya propia desde cero: se saltan algunos pasos, pero se obtiene un resultado bastante similar.

Aplicaciones actuales de conducción ósea

Aunque la mayor parte de la prensa se dirige a las nuevas aplicaciones para el consumidor, la conducción ósea tuvo sus inicios como tecnología médica. Es posible que Ludwig von Beethoven fuera la primera persona en probarla: experimentó con diferentes formas de pasar una varilla metálica desde su piano hasta su cabeza, y aunque el sonido probablemente no era muy bueno, se dice que fue bastante útil. Desde entonces, la conducción ósea se ha utilizado para tratar diferentes tipos de pérdida auditiva, probablemente con mejores resultados.

Sin embargo, en la tecnología de consumo es donde están ocurriendo las cosas más emocionantes. Los auriculares normales pueden resultar a veces un poco aislantes, ya que uno se encuentra en una dimensión sonora completamente diferente a la del mundo que le rodea. Sin embargo, la conducción ósea no bloquea el ruido externo, así que si necesita prestar atención al entorno que le rodea, un juego de auriculares óseos le permitirá subir el volumen de su música y escuchar lo que dice su jefe.

Esto es especialmente útil para corredores, ciclistas y otros atletas al aire libre que necesitan saber lo que ocurre a su alrededor. Incluso los buceadores, los equipos de carreras y los equipos militares han encontrado en la conducción ósea una gran ayuda, y fue la principal salida de audio para las Google Glass. Desde una perspectiva social, también podría ser algo bueno para el mundo en general tener a la mayoría de la gente sintonizada en la misma capa base de sonido en lugar de en sus propias burbujas de auriculares.

Esos nuevos y locos aparatos de conducción ósea

Si está decepcionado con esta versión del futuro (¿no hay coches voladores? ¿Los hoverboards tienen ruedas?), quizá le anime saber que ahora puede hacer llamadas telefónicas presionando el dedo contra la mandíbula para escuchar el sonido de su teléfono.

Actualmente, las dos empresas que producen estos dispositivos son Orii (Hong Kong) y Sgnl (Corea del Sur). Aunque vienen en diferentes estilos (como anillo y pulsera, respectivamente), la función básica es la misma: empareje el dispositivo con su teléfono inteligente y podrá llamar, enviar mensajes de texto, interactuar con asistentes de voz y mucho más con sólo presionar el dedo contra el hueso cercano a la oreja para obtener el sonido. El sonido de su teléfono viaja a través de Bluetooth hasta el dispositivo, que luego transmite los sonidos en forma de vibraciones que se transmiten a través del hueso del dedo hasta la mandíbula.

Ambos productos han salido al mercado y han funcionado bastante bien. Las voces no tienen formas de onda muy complejas, por lo que incluso hacer pasar las vibraciones por varios huesos no degrada realmente la calidad. ¿Demasiado ruido? Sólo tiene que utilizar su dedo para bloquear el exceso de ruido exterior que entra en su oído. Sí, en muchos sentidos no es más que otra extraña extensión del smartphone, pero aparte de ser increíblemente genial, es un paso muy interesante hacia una interfaz humano-tecnológica más orgánica.

El futuro

No es probable que la conducción ósea sustituya por completo al hardware de sonido tradicional, sobre todo porque algunas personas utilizan los auriculares específicamente para escapar de los entornos ruidosos, y porque la calidad del sonido que se obtiene con la conducción ósea no es muy buena. Los graves no van muy bien y los auriculares óseos pueden ahogarse fácilmente en entornos donde hay mucho ruido externo.

Sin embargo, el conocimiento de la situación añadido es un gran punto a favor para muchos, y la conexión con el teléfono inteligente presenta un posible futuro muy interesante para la forma en que interactuamos con nuestra tecnología. Los smartwatches no ofrecían realmente suficiente valor añadido para que la mayoría de la gente se molestara en hacerse con uno, y lo mismo podría ocurrir con cosas como el Orii y el Sgnl. Sin embargo, no cabe duda de que existe una versión del futuro en la que los wearables de conducción ósea despeguen hasta el punto de que hablar con la mano vacía no le haga recibir una segunda mirada en la calle.

Créditos de la imagen: Auriculares de conducción ósea, Orii Lifestyle Photo, Biological Fact

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